En mis paseos de niño por el campo, en ocasiones, revoloteaban mariposas a mi alrededor. Aparecían unas y, al rato, volvían otras.
Ahora, unas veces por mi mente y otras por el corazón, revolotea alguna de ellas. Me gusta contemplarlas y describirlas con los ojos de aquél niño que fuí y que creo, sigo siendo. Quedas tú tambien invitado!.