"Maniola jurtina". Fam. Satíridos
LA CIENCIA CIENTIFISTA
“Es tentador preguntarse si esta cadena retorcida de azúcares con cuentas de bases púricas y pirimidínicas no será, de hecho, Dios”. James Watson. (Descubridor junto con Francis Crick de la estructura del ADN o genoma ).
Algunos científicos ilustres, parece que piensan que, su obligación -a partir del momento de su consideración como tales- es la de convertirse en “misioneros”, “predicadores” , “guías” e “iluminadores” de nuestra ignorancia.
Yo pienso que ni siquiera son científicos - “sensu estricto”- ya que no aplican , al afirmar tales consideraciones, el método que ellos mismos se han impuesto para concluir con validez y veracidad científica.
La ciencia es un tejido de conocimientos válidos que se construye con unas reglas.
Algo parecido a un método; como las instrucciones que deben seguirse par fabricar, pongamos por caso, una red de pesca: una puntada aquí, un pase interior del hilo a sobre el b, una segunda puntada y un espacio y,…de nuevo otro nudo, y otro, y otro.
Cuando la ciencia lanza su red es capaz de recoger muchos de los peces que existen en el agua, pero al mismo tiempo ,es obvio que, muchas otras de las realidades allí presentes se le escapan: la propia agua, iones, compuestos químicos, organismos microscópicos, larvas, y un largo etcétera de realidades que no por ser recogidas, tienen por qué no existir.
Y aún, me parece menos “ científicamente honrado” afirmar o negar de su existencia o atribuirles propiedades sin ninguna de las bases o reglas establecidas.
Un consejo, estimado y admirado colega: deja que de Dios hablen los teólogos y las personas sencillas, cuyo corazón no se encuentra enturbiado por la prepotencia de un conocimiento presumiblemente ilimitado.
¡Zapatero,… a tus zapatos!
