EL HOMBRE SE ENCUENTRA “EN REBAJAS”.

La superpoblación parece que surte el mismo efecto que la superproducción. Cuando aumenta la oferta, los artículos se deprecian y su precio se rebaja.
¿Es posible que la mentalidad consumista-mercantilista haya invadido también la valoración de la persona humana? ¿Es posible que el hombre mismo sea hoy tratado como un objeto de consumo?. Yo diría que si; y, aunque pocos se atreven a afirmarlo explícitamente, así ocurre implícitamente por la forma en que éste es tratado en la práctica.
Es más, creo que la inmensa mayoría de la sociedad está imbuída de esa mentalidad mercantilista acerca del hombre
Todo hombre –y no se rían de la perogrullada; sino, más bien, aplíquenla siempre- es un ser humano. Un ser humano es una persona y, además lo es, desde el comienzo hasta el final puesto que no existe discontinuidad en todo este proceso. Un ser humano es una persona y, además lo es, independientemente de la raza, religión, país, riqueza, pobreza, inteligencia, ideario, enfermedad y cualquiera otra circunstancia accesoria a su entidad.

Establecidas las premisas pregúntense ahora, querido lector –y esto deja de ser una perogrullada- por la pobreza, violencia, guerras, asesinatos, palizas, acosos, violaciones, eutanasias, injusticias, mentiras, odios, abortos, frivolidades, conveniencias y un largo etcétera de conceptos y consideraciones; y remueva su cabeza y sus entrañas no vaya a ser que también , usted y yo –en más o en menos- tenga valorado “rebajados” a los seres humanos, o a parte de ellos.

De ahí a la mentalidad abiertamente eugenésica sólo hay un paso.
¿Acabaremos por repetir lo de los nazis?
¡ Es muy posible que ya lo estemos haciendo!